Yoga bien hecho.


La práctica del yoga es una buena herramienta para acceder a nuestra brújula, mantenerla y ver con claridad su Norte. Por desgracia, no siempre nos enseñan bien cómo se practica esta técnica milenaria y es importante evitar algunas desviaciones que nos pueden hacer perder el tiempo sin sacar ningún provecho personal.
Con el yoga se trata de acallar la mente utilizando los límites del cuerpo. Es un “paseo por los límites” en los que nos apoyamos para reconocer nuestros propios límites mentales e irlos diluyendo poco a poco hasta que desaparezcan quedándonos sólo apoyados en el límite físico de nuestra propia naturaleza.
No se trata, por tanto, de realizar de forma mecánica una serie de posturas sin más; se trata más bien de realizar pocas posturas muy bien hechas, de forma muy consciente, a hacer muchas y mal. El “muy bien hecho” supone que se llega a “descansar en la posición”, a realizar una verdadera meditación progresiva mientras la posición se completa. Al hablar de meditación indicamos experimentar la ausencia de la sensación de tiempo y del espacio; es decir que se trata de utilizar una postura para trasladarnos a nuestro interior sin, en principio, ponernos ningún límite de tiempo.
Evidentemente esto no es lo que se enseña como yoga en nuestro entorno. A cambio de dinero, que ya es un síntoma claro de que no hay una disposición yóguica verdadera, los profesores y “maestros de carnet" muestran una variada colección de conceptos y teorías, todos con nombres hindúes extrañísimos para el alumno, que tratan de impresionarle sobre sus conocimientos y ponerlo en situación de inferioridad para conseguir, de esta forma, su reconocimiento como “maestro”. Marcan un tiempo para la sesión, porque tienen que atender a la siguiente tanda, y se aseguran que sus alumnos vivan en la fantasía de que progresan muy bien cada día.

Si buscas yoga verdadero tendrás, por consiguiente, que mantenerte alerta. Un poco el criterio personal bastará para detectar esta burda estrategia comercial, y apenarse de la existencia de este mercado en el que existen profesores que no quieren, porque no saben y no pueden, enseñar yoga y alumnos que tampoco quieren aprenderlo por temor a que les cambie sus vidas. Ese es el mercado.
El yoga puro es más sencillo. No trata de alimentar la mente con etiquetas de ningún tipo, de conocimientos teóricos, sino que, al contrario, trata de vaciarla. No trata de poner ningún límite sino, al contrario, reconocerlos y eliminar todos los que se puedan. No es un asunto de muchos alumnos sino de muy pocos para garantizar la intensidad en la relación espiritual.
El profesor de yoga verdadero hace su sesión personal acercándola a las posibilidades del alumno y éste le imita. No hay dinero por medio, no hay límite de tiempo. El alumno quiere aprender de verdad y su disposición es receptiva para captar la energía que emite su profesor. El profesor, con pocos comentarios, indica cómo se diluye su propia tensión física a medida que va vaciando su mente; y el alumno imita, imita e imita. Todo en el máximo silencio para no perturbar la atención de ambos, la concentración de ambos, la consciencia de ambos. Y todo lentamente, muy lentamente. Se trata pues de una relación entre dos mundos, entre dos universos, que se intercambian energía para ponerse en armonía, en orden, con el entorno. Así debe ser una sesión de yoga verdadero. La cuerda de la guitarra hace vibrar a la cuerda contigua cuando suena la misma nota.
Si el alumno quiere realmente profundizar, un día querrá realizar su propia sesión; él solo. Querrá ponerse, a través del yoga, en frecuencia con todo el entorno para llegar a sentirse parte y Todo a la vez. Buscará preferiblemente espacios abiertos, sitios naturales y recordará sus imitaciones para concentrarse exclusivamente en sí mismo. Recordará que se trata simplemente de prestar una concentrada atención a las tensiones, a los límites mentales que le muestra su cuerpo, para irlos disolviendo. Comprobará que al “descansar en la posición” consigue acallar la mente por completo. Conseguirá de esta forma caminar por el vacío pleno donde contactará con su brújula interna para ver su Norte.

No hay comentarios: